Las siete cosas que detestamos que los hombres nos digan

 Existen ciertas frases que pueden alterarnos en un dos por tres. Aquí, cuáles son y lo que verdaderamente interpretamos las mujeres.

A continuación, las frases que ellos dicen como si nada y lo que nosotras realmente pensamos sobre esas palabras.

 Lo que él dice: “Relájate. No vamos tan tarde a la comida con tus papás".

 Lo que nosotras pensamos: “Si para él media hora de retraso no ‘es tan tarde’ debería comprarse un reloj más grande o gafas para que se dé cuenta de la hora. Claro como son mis papás y no los de él ¿entonces cuál es problema?”

 Lo que él dice: “¿Tienes tu periodo? ¡Porque estás insoportable!

 Lo que nosotras pensamos: “Esa bendita manía de relacionar mi periodo con mi genio. ¿Qué se inventará entonces cuando me llegue la menopausia?”

 Lo que él dice: “No sé. ¿Que quieres hacer?”

 Lo que nosotras pensamos: “Pues si te estoy preguntando es porque yo tampoco sé, así que invéntate algo rápido y no hagas preguntas sin sentido. Ten imaginación para una cita original o un plan chévere”

 Lo que él dice: “¿De quién son esas llanticas?”

 Lo que nosotras pensamos: ¡Lo quiero matar!

 Lo que él dice: “Amor, la próxima vez sé más querida con mi amiga de la universidad”

 Lo que nosotras pensamos: “Amor, si ella no fuera tan coqueta contigo las cosas serían distintas. Por ahora, confórmate con que escasamente la mire porque jamás voy a ser querida con ella”.

 Lo que él dice: “¿No te puedes poner otra cosa para salir? te ves un poco aburrida".

 Lo que nosotras pensamos: “Mira querido. Primero, yo me visto como yo quiera y, segundo, no pretendas que salga como una bailarina de reguetón. Lo que ves es lo que tienes y si no te gusta pues chao”

 Lo que él dice: “Estoy cansado. ¿Por qué no vas sola a la fiesta?”

 Lo que nosotras pensamos: “Listo, voy sola, porque ¿Para qué carajos tengo novio? Después que no se esté quejando de que no lo invito y que ni se le ocurra decir que tengo otro”.